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Pensamiento crítico en el siglo XXI.

Es preciso recordar mis años de estudiante, específicamente cuando tenía a mi querida maestra de primer año, en la Escuela Primaria Luis Estabillo Muñoz 2158, la maestra Socorro Villa, en Ciudad Jiménez, Chihuahua. Recuerdo que se preocupaba bastante porque aprendiéramos a leer y a escribir lo mejor que se pudiera. 


No es presunción, pero fui de los alumnos que aprendieron a leer más rápido que el resto de mis compañeros, y me puso a leer en frente de toda la comunidad escolar en el primer saludo que le correspondía a su guardia. Ese día, después de andar desvelado por no poder dormir del miedo, mi emoción obstaculizó a mi razón porque, mi pánico escénico fue tanto que, no fluía bien mi vocabulario, siendo la burla de muchos por tal causa. Ella, después del saludo escolar, delante del grupo me regañó y me hizo saber que le fallé, que el haber confiado en mí no fue buena opción por haberme trabado y tartamudeado en mis lecturas que ella misma escribió para conducir el programa del saludo de aquel lunes de noviembre de 1976.


––¿Qué te pasó Joel? si aquí en el salón leías re bien, por qué te trabaste… me decía mi maestra un poco disgustada. No supe que responderle por la vergüenza que le había causado y me había producido todo este pasaje. Después me dijo que la lectura no era más que la emisión de sonidos a través de códigos ya establecidos por dibujitos entre rayitas, rueditas y palitos, en donde cada letra era un dibujo que tenía un fonema; y el conjunto de las miasmas formaba una palabra, y también la conformación de palabras estructuraban enunciados, y la unión de enunciados derivaban ideas y pensamientos de distintas índoles para podernos comunicar de la mejor manera. Jamás citó a alguna fuente de donde extrajo tal información epistémica, o tampoco mencionó a quién se le ocurrió tal definición y por qué. 


En aquel entonces no contaba con un teléfono inteligente celular o una computadora a la mano para poder meterme a un buscador y poder investigar inmediatamente si lo que me decía la maestra era la verdad, su verdad, o si todavía habría más información al respecto; solamente contábamos con una biblioteca municipal con muy pocos libros pero que, por ser muy pequeños, no teníamos el acceso, nada más podríamos pasar con el acompañamiento de un adulto. Además, en ese entonces, todo lo que nos decían los maestros era ley, así era de absoluto el conocimiento como tal, tal y como nos lo instruían; es decir, no podíamos refutar porque ellos, los maestros que exponían sus clases en una plataforma por encima de nosotros y donde se miraban superiores, tenían siempre la razón del conocimiento y la verdad casi absoluta de las cosas; entonces nosotros, tanto padres de familia como estudiantes, les creíamos y confiábamos ciegamente en todo lo que ellos nos decían que así era. 


La construcción del conocimiento no se realizaba como tal porque, solamente una de las partes de los actores que conformamos una escuela, eran los que poseían toda la luz del conocimiento (los docentes). Por eso, ellos nos nombraban “ALUMNOS” A=sin, LUMNOS=luminosidad… Para la, o el docente y la sociedad moralizada, éramos unos seres sin luz, sin luminosidad, ya que ellos eran los únicos que supuestamente tenían la luz del conocimiento. Por eso ahora, esos esquemas van revolucionando; suena arrogante decirles a nuestros estudiantes “alumnos” porque esos paradigmas ya se están cambiado.   


Bien decía el brasileño pedagogo más significativo del siglo XX, Paulo Frayre en su libro de la pedagogía del oprimido Nadie educa a nadie, nadie se educa solo, a sí mismo, los individuos se educan entre sí y con la mediación del mundo; la comunidad es la base de la identidad y evolución de sus miembros”. (Frayre, 1969)


El pensamiento crítico, es un tipo de pensamiento que existe en los seres humanos desde hace tiempo y que se está multiplicando a pasos agigantados en las nuevas generaciones, pero es necesario educarlo; no vayan a pensar ustedes lectores que un pensamiento crítico es solamente criticar, sino más bien radica en analizar, reflexionar y no conformarse con la información o estricto aprendizaje, enseñanza y/o conocimiento adquirido; por ende es, un ejercicio permanente que le apuesta a la metacognición para ir más allá de un simple conocimiento a otro más complejo, y se da a través de la curiosidad que nos obliga a investigar, a preguntar, a construir saberes y quedarnos momentáneamente con nuestra propia verdad después de haber sustentado y compilado la genuina y suficiente información requerida para la ampliación de un panorama entre la luz del saber y la forma de adquirirla.


El pensamiento crítico entonces, obliga a anular y desacreditar a otro tipo de pensamiento “El pensamiento hipotético” que pudiera ser una especie de ante sala al pensamiento científico, con la diferenciación de que una simple hipótesis no  va más allá de ser un supuesto, simplemente se queda como la creación de una idea sin ser ésta comprobada, pero también nos ayuda a crear ideas para el descubrimiento de nuevos saberes a través de una metodología que, sin duda, nos llevará a la creación y construcción de otras nuevas. 


Se dice que, la filosofía es la madre de todas las ciencias, el por qué de todas las cosas, como por ejemplo, por qué llueve, o por qué no llueve, por qué el planeta está enojado o descuidado y por qué existe la bondad y/o la maldad; y es justamente el pensamiento filosófico el principal motor que mueve y genera una lluvia de ideas para la estructuración de un objeto de estudio científico, adquiriendo así toda una combinación de saberes y constructos para llegar a la verdad a través de una metodología científica que requiere estrictamente el pensamiento crítico.


Para concluir, es necesario darnos cuenta que, las nuevas generaciones ya traen el chip de desafiarnos y no quedarse solamente con lo que uno les dice, sino que le apuestan al reto de salirse con la suya tanto en conocimiento como en información en términos generales, esto es debido a que cuentan con la herramienta que les brinda, de cierta manera, el poder del saber, con tan sólo picarle a algunos comandos digitales y preguntarle cualquier cosa a un buscador con los que cuentan la mayoría de las aplicaciones de algún tipo de aparato electrónico. Y no se diga en la actualidad con la modalidad de la inteligencia artificial y toda esa cátedra de saberes que es posible emanar. Mi recomendación es que los seres humanos que tengamos a cargo seres humanos, le apostemos a la promoción y difusión del equilibrio permanente entre los distintos saberes, tales como el saber hacer, el saber conocer y el saber ser desde un punto de vista crítico… obviamente con un pensamiento crítico.


JoMaRoCh


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