Matar a tu niño interior
- César Ivan Barrón Salinas

- 12 nov 2024
- 3 Min. de lectura
A lo largo de la vida, como siempre mencionamos en este espacio, los primeros 11 años del niño son los más importantes y definitivos para desarrollar una personalidad como tal, por supuesto que la adolescencia es también determinante en dichas vivencias y complementan la idea de la vida en sí.
Muy a menudo encuentro en las terapias psicológicas todos esos deseos o miedos infantiles que las personas en una edad adulta y de una manera inconsciente experimentan en la vida cotidiana, a tal grado que puede decirse que determinan una percepción de la vida desde ese entendimiento infantil de las cosas, en la mayoría de los casos se cree que son víctimas y que son los demás quienes tienen que resolverle los problemas, son los responsables de su felicidad o que están obligados a solventar sus necesidades en la vida, a tal grado que llegan a exigir a sus padres o tutores que les resuelvan cualquier problemáticas, así mismo están los miedos infantiles que tienen que ver con un Yo débil, que no se cree capaz de salir adelante solo en la vida, que vivió con sus padres a pesar de que tiene una edad para vivir solo, o en su defecto que se casa con una persona que termina siendo la parte adulta de la relación, en caso como estos es muy común ver a la esposa tener dos hijos y tratar al esposo como si fuera otro más de sus hijos, estos miedos pueden ser, miedo al abandono, miedo a la soledad, miedo al fracaso etc. Como se puede ver estos miedos en realidad son infantiles dado que un adulto en sí no puede ser abandonado, jamás puede quedarse solo puesto que se tiene así mismo y el adulto aprende de los fracasos.
Este tipo de miedos que se plantean como infantiles, en realidad son temores que se tratan en los adultos más de lo que se cree, esto es porque estos miedos de las cosas que sucedieron en esa etapa infantil el adulto los trae a esta etapa de manera inconsciente y no termina por percatarse que ya creció y que no es posible que cualquiera de esos miedos pueda destruirlo puesto que ya tiene las facultades psicológicas emocionales y físicas para resolverlas por sí mismo.
Como solución a dichos pensamientos infantiles que estaba afectando en una edad adulta, en cualquiera de otras corrientes psicológicas se dice que se debe “Sanar” al niño interior, esto para que ya no sufra y tolere sus miedos, así es que en Psicoanálisis no es que se trate de la misma manera sino todo lo contrario, dicho de otra manera, se debe “Matar” Al niño, esto quiere decir que la persona debe entender que ese niño como tal que sigue con sus deseos y sueños vivos, en realidad ya no existe, es por eso que la persona adulta que tiene sueños infantiles termina siendo una persona infeliz, porque los deseos y sueños infantiles aunque se hicieran realidad no se obtiene una felicidad como tal porque el beneficio lo obtiene el adulto no el niño esto porque ya no existe.
En la terapia psicoanalítica se le hace consciente esta situación a la persona y entienda que ese niño ya no existe y que debe de ver la vida desde una visión adulta, esto quiere decir tener sueños para el adulto y los miedos normales de un adulto, de esta manera termina por hacerse responsable de su vida con la confianza que si algo no funciona como el lo espera, tiene la oportunidad de aprender de ello y solucionarlo.




Comentarios