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El trabajo DIGNIFICA.

Recuerdo haber leído una de las homilías del Papa Francisco, en la cual hablaba del trabajo, él refería que, el trabajo es lo que hace al hombre semejante a Dios “porque con el trabajo, el hombre es creador”.


Por otro lado, el trabajo es considerado como un derecho humano y lo garantiza la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 123, a través de este, se busca asegurar las necesidades de las personas, por ende, el que trabaja, debe recibir una retribución justa a las actividades que realiza, respetándose en todo momento la dignidad humana (otro derecho humano).


Es por lo anterior que además de la retribución, es necesario otorgar al trabajador las herramientas indispensables para llevar a cabo su función, así como el conceder la seguridad social pertinente, pues es el derecho al trabajo el que trae aparejadas una serie de prerrogativas que permiten, a quien lo realiza, salir adelante en diferentes aspectos, dadas estas condiciones, las diferentes disposiciones legales que regulan las condiciones laborales, deben otorgar una protección real y efectiva de los derechos de los trabajadores.


En ese sentido, los legisladores de nuestro país se han esforzado por reformar la Ley Federal del Trabajo, no obstante, de manera lastimosa, sus discursos y propuestas tienen un objetivo específico que es el de mantenerse en el poder, es decir, el interés de quienes crean, modifican y reforman las disposiciones legales, no se encamina al interés común, sino al de ellos mismos.


En otro orden de ideas, como nos explicamos que no se pueda autorizar una reforma laboral en la que se otorgue un periodo de descanso acorde a las necesidades del ser humano, mismo que actualmente se ha visto en la necesidad de laborar horas extras, o bien, mantener dos empleos, dado el incremento inflacionario que actualmente existe en nuestro país, perdiéndose así parte de esa dignidad que a las personas otorga el trabajo, es decir, existe una injusticia cometida en contra de la clase obrera y la misma se debe solo a politiquerías.


Cómo no respetar el descanso si Dios mismo descansó, lo podemos ver en el libro del Génesis, de donde se desprende la labor de la creación del mundo y en el cual se hace referencia a que Dios descansó al séptimo día, bendiciendo el mismo y reservándolo para la espiritualidad.


El descanso, es necesario en el ser humano, no solo por el hecho de ser reparador, sanador y otorgar múltiples beneficios a la persona, entre los que destacan evitar la fatiga laboral y el estrés; además, permite otorgar a la familia -considerada la base del estado- el tiempo de calidad que se debe proporcionar para vivir en común, pues permite la integración familiar y la generación de vínculos afectivos que, en ocasiones llegan a perderse dada la ausencia que otorga el exceso de trabajo.


El descanso, se compone no solo por el día que se otorgue para tal efecto, pues incluye el goce de un tiempo libre durante la jornada laboral para la ingesta de alimentos, además de la limitación razonable del horario de labores que, dentro de la LFT se encuentra establecido en ocho horas, así como el disfrute de días festivos y un periodo vacacional.


Lamentablemente, el derecho al descanso termina siendo visto por algunos empleadores como un estímulo para el trabajador y como un estorbo para sus necesidades, por lo que, atendiendo a los requerimiento económicos de quienes lo ejercen, los patrones con el afán de mantener más tiempo al trabajador otorgan una serie de beneficios a quienes deseen -obligatoriamente- cumplir con una serie de horas extras, lo que pudiésemos traducir en una injusticia laboral y bien lo dijo el papa Francisco “toda injusticia que se comete contra una persona que trabaja es un atropello a la dignidad humana”.


Reza el punto número XV del ideario pentathlónico “que tus manos sean fuertes y duras por el trabajo, más no por los aplausos que tributes a los poderosos”, exaltando el trabajo como la única fuente de obtener un verdadero prestigio y, por ende, ensalzar la dignidad de la persona.


Ciertamente en nuestro México existen una serie de problemas que impiden que todo ciudadano pueda obtener un trabajo digno, pues es evidente la falta de oportunidades, buenos salarios, y porque no decirlo, falta de empresas que hagan que disminuya el índice de desempleo que actualmente existe en nuestro México, es decir, si el derecho humano al trabajo es inherente a todas las personas, es obligación del estado mexicano, garantizarlo.


A manera de conclusión, si eres trabajador, lucha por tus derechos, estos los encuentras en la Ley Federal del Trabajo, además, disfruta de tu descanso y aprovéchalo al máximo, eso nos permitirá tener una sociedad más feliz y atractiva.


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DIRECTOR GENERAL FRANCISCO HIDALGO

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